domingo, 2 de septiembre de 2012

Un viaje que empieza por estar ciegos.


 Ir palpando exposiciones, saboreando los libros sin saber muy bien cuál es el universo tan rico en el que te estás sumergiendo.  Al principio cuesta quitarse la venda de los ojos porque no sabes qué vas a encontrar. Pero poco a poco se va sintiendo curiosidad por los distintos tipos de luces, de oscuridades hasta que un día abres un ojo un solo segundo, y lo vuelves a cerrar. Aún cuando terminemos de abrir los dos ojos estoy segura de que nunca se terminarán de destapar todas las formas, de desarrollar nuevos sentidos con los que redescubrir nuevos mundos.
En resumen, es ir desde un lugar de comodidad e ignoracia hacia un mundo de libertad y descubrimiento del alma con el arte para crear un teatro útil, despierto.

Sara Alonso.